El Geisha de Boquete: por qué el mundo lo persigue
El varietal más celebrado del café nació lejos de aquí, pero encontró su mejor versión en las montañas de Boquete. Te contamos qué lo hace tan especial.

Hay cafés que se toman y cafés que se recuerdan. El Geisha es de los segundos. Su historia empieza en Etiopía, viaja por Centroamérica y termina —contra todo pronóstico— encontrando su punto más alto en las laderas de Boquete.
Un microclima que lo cambia todo
La altura, la niebla que baja del Barú y la diferencia de temperatura entre el día y la noche hacen que la cereza madure despacio. Ese tiempo de más se traduce en una taza floral, con notas de jazmín, bergamota y un dulzor que se queda.
En Dobore lo servimos en tres tiempos, para que sigas cómo cambia mientras se enfría. No es un café para apurar: es uno para entender por qué Boquete es Boquete.
Un buen Geisha no grita; te invita a poner atención.

